La posidonia, especie emblemática del Mediterráneo y esencial para el ecosistema marino, está siendo amenazada por los fondeos de los grandes barcos de recreo. El peso de las cadenas y de las anclas, que son arrastradas por las praderas de posidonia, causan estragos que a menudo resultan irreversibles. La Fondation de la Mer, con el apoyo de Almayuda, participa en un proyecto de trasplante y repoblación de posidonia en un emplazamiento piloto degradado que se ha transformado en taller de experimentación.

«Desde hace más de 15 años, la posidonia tiene que hacer frente a una nueva amenaza: el anclaje reiterado de las grandes embarcaciones de recreo. Son 1.700 barcos de más de 24 m de eslora los que echan el ancla a lo largo de las costas francesas del Mediterráneo. Cuanto más grandes son, más pesadas son sus anclas y más grave es el impacto que estas causan sobre los fondos marinos, pues dejan grandes cicatrices en las praderas de posidonia. Las anclas de estas grandes embarcaciones se hunden y luego arrancan hojas, manojos enteros. Las raíces quedan al descubierto en forma de bloques. Los daños que esto provoca son irreversibles en nuestra escala vital. En una noche, un barco puede causar heridas que tardarán más de un siglo en sanar. Cuando se vuelve a levar el ancla, el fondo queda arado. Las corrientes aprovechan los desgarros producidos por las anclas, se ensañan con las heridas abiertas en la posidonia y las agrandan. Entonces, los sedimentos se liberan y el agua se enturbia. Así es como nuestro patrimonio natural va desapareciendo ante nuestros ojos…»

Estas palabras forman parte de un vídeo (https://www.youtube.com/watch?v=ui_Z0389jD0) publicado en Youtube por biólogos marinos de Andromède Océanologie con el apoyo de varios socios institucionales, como la Oficina de Medio Ambiente de Córcega. Ellos plantean sin rodeos, ilustrándolo con impactantes imágenes, el problema del anclaje de yates en el Mediterráneo, la segunda zona de recreo del mundo, después del Caribe. 

¿Para qué sirve la posidonia?

La posidonia no es un alga, sino una planta marina que se encuentra únicamente en el Mediterráneo. Y en este mar, ya particularmente agredido y amenazado, es de un interés ecológico más que considerable. 

Sus praderas constituyen una auténtica guardería para la fauna marina, que la coloniza en todos sus niveles. Es como un bosque, el refugio de una gran biodiversidad. 

La posidonia también protege el litoral de la erosión. Aunque no sea del agrado de los bañistas quisquillosos, que se disgustan cuando sienten el roce de las hierbas marinas, mantenerla cerca del litoral es una cuestión prioritaria, ya que impide que la arena sea arrastrada por las olas y que las playas desaparezcan poco a poco.

Esta planta proporciona oxígeno y constituye uno de los sumideros de carbono más importantes del Mediterráneo, función que es más vital aún si se tiene en cuenta la acidificación del PH del agua provocada por el CO2, que con el tiempo perjudica la calcificación de las conchas e incluso provoca la degradación del esqueleto del plancton y, por lo tanto, pone en peligro la existencia misma de este. Su desaparición, o simplemente su rarefacción, sería una catástrofe para los peces y, en términos generales, un desastre ecológico.

Arrastre y labrado de fondos

La posidonia es una planta con raíces y flores que, para reproducirse, necesita la luz del sol. Pues bien, la fotosíntesis se realiza entre los 0 y los 40 m, una profundidad que se corresponde con las zonas de fondeo de los grandes barcos de recreo. 

Sus cadenas y, sobre todo, sus anclas lo arrasan todo. Cuando se levan son arrastradas de tal manera que labran en profundidad el fondo marino, el cual va quedando progresivamente desnudo, devastado, hasta que ya no vuelve a crecer nada en él. La turbidez que invade los fondos impide la fotosíntesis y el sistema radicular ya no puede seguir ejerciendo su función de depuración de las aguas. Las zonas muertas se agrandan allí donde la posidonia ha sido arrancada. Y las corrientes aumentan y aceleran la erosión… 

Estos fenómenos que se han observado en Córcega afectan sin duda a todo el litoral mediterráneo. Para remediarlo, es necesario adoptar medidas reguladoras de las zonas de fondeo y habilitar puntos de amarre, por ejemplo, estableciendo las llamadas ZMEL (zonas de fondeo de equipos ligeros). Pero también es preciso reparar y, siempre que sea posible, replantar la posidonia en los lugares de donde ha sido erradicada.

Y ahí es donde interviene el proyecto «Trasplante de posidonia». Está financiado por la Fondation de la Mer, que cuenta, como socios principales, con la Región Sur, la Agencia del Agua y la Oficina Francesa de la Biodiversidad.

Trasplante y restauración

La Fondation de la Mer fue creada en 2015 «al servicio de todos los que trabajan por un océano protegido de manera sostenible, explotado con cuidado y sensatez». Proporciona apoyo a agentes locales y pone en marcha sus propios programas para proteger la biodiversidad marina, luchar contra la contaminación del mar, mantener la investigación, animar la innovación e informar y sensibilizar a todos los públicos, en especial, a los jóvenes.

El proyecto concreto al que Almayuda presta su apoyo consiste en restaurar y repoblar con praderas de posidonia un enclave de experimentación que se encuentra en una zona que quedó devastada y después se ha convertido, tras la reglamentación, en un fondeo «organizado» de tipo ZMEL (zona de fondeo de equipos ligeros). 

En este lugar desnudo, surcado por las cicatrices que han provocado las anclas y cubierto por una pradera de posidonia muerta, una de las llamadas «zonas de mata muerta», intervendrán los científicos y técnicos de los laboratorios MIO, de la Universidad Aix Marseille, y EqEL, de la Universidad de Córcega, para replantar posidonia. 

Así mismo, intentarán que crezca en superficies duras a las que le sea posible aferrarse, como fondeos con muerto y boya para embarcaciones. En resumen, se trata de un trabajo de ingeniería ecológica en el que se intervendrá sobre dos tipos de superficie: la natural y la artificial. 

La fundación Almayuda se complace en participar en este programa, cuya duración prevista es de 3 años y que hará posible la innovación en materia de protección y reparación de uno de los ecosistemas marinos prioritarios para Córcega y para todo el Mediterráneo. También en Córcega y en paralelo, Almayuda financia el proyecto de investigación U Riparu, ligado a la prevención de los vertidos de plástico al mar.

Fotos: DR

Enlaces de interés: https://www.fondationdelamer.org/
https://www.youtube.com/watch?v=ui_Z0389jD0